“Money” de Pink Floyd

Esta es una de las canciones que más me gustan de Pink Floyd. Money. El video es del famoso concierto “Pulse” que ofreció la banda en Londres en el año 1994. Siendo este uno de los últimos conciertos de los de David Gilmour. Con esta entrada quiero un poco romper la monotonía que he llevado hasta ahora en el blog. ¡Disfrutad!

Money, get away
Get a good job with more pay and you’re o.k.
Money it’s a gas
Grab that cash with both hands and make a stash
New car, caviar, four star daydream
Think I’ll buy me a football team

Money get back
I’m all right jack keep your hands off of my stack
Money it’s a hit
But don’t give me that do goody good bullshit
I’m in the hi-fidelity first class travelling set
And I think I need a Lear jet

Money it’s a crime
Share it fairly but don’t take a slice of my pie
Money so they say
Is the root of all evil today
But if you ask for a rise it’s no surprise that they’re
giving none away

Publicado en on Septiembre 25, 2008 at 5:01 pm Dejar un comentario

“Cantares I” de Juan Molina

En el campo yo nací,
entre olivos y trigales
una mañana de abril.

Me crié con hombres sanos,
hombres duros del trabajo
de grandes valores humanos.

Estaba hecho un chiquillo,
cuando aprendí a distinguir
el déspota del sencillo.

Eran hombres de taberna,
y el vino los hermanaba
cuando expresaban su pena,

…el vino también vertía
las fibras del corazón
en su radiante alegría.

Hombres del campo sinceros
amigos del sol de día
y de noche los luceros.

Publicado en on Septiembre 24, 2008 at 6:33 pm Dejar un comentario

Hoy me siento vacío

Sí, amigos. Hoy me siento vacío. No porque no disponga de un hogar, ya que lo tengo; no porque sea pobre, porque gracias a Dios no paso fatigas; tampoco me puedo quejar ya que tengo gente que sé que me aprecia. El sentimiento que hoy me invade es la percepción de que hay una ausencia en mi vida.

Recientemente han finalizado los temidos exámenes de Septiembre e, independientemente del resultado obtenido, estos días de descanso hasta que empiecen las clases suponen una forma de evadirse de la rutina, si bien, el hecho de tomar un ritmo de vida más tranquilo implica que estemos un poco vacíos, no porque echemos de menos el trabajo, sino porque ahora disponemos de más tiempo libre.

Pero… ¿qué va a pasar cuando terminen estos días de asueto? Pues no lo sé a ciencia cierta, tal vez aquello que los medios de comunicación se empecinan en llamar “Síndrome Post-vacacional” o bien una sensación de alivio después de un periodo de inactividad.

Sin embargo, tanto tiempo libre dan lugar a recapacitar un poco sobre los acontecimientos que han estado ocurriendo estos últimos días desde las típicas confrontaciones entre partidos en la campaña electoral estadounidense hasta los atentados que tuvieron lugar recientemente, pasando por la famosa y, a la par, pintoresca frase de Hugo Chávez: “¡Váyanse al carajo, yankees de mierda!”.

Todo este galimatías de acontecimientos me llevan a la conclusión de que Heráclito tenía razón en cuanto que la vida se rige por dos fuerzas contradictorias: Amor y Odio. Yo no las llamaría así, ya que ambos términos empleados de esta guisa tienen connotaciones un tanto pueriles, sino que me atrevería a decir que la vida es una de cal y otra de arena, aunque visto el melonar… puedo afirmar con rotundidad que hay una proporción mayor de cal que de arena.

En resumen, el mundo está loco y uno no puede hacer nada sino contagiarse de esa locura.

Publicado en on Septiembre 22, 2008 at 5:32 pm Dejar un comentario

“Rima XV” de Gustavo Adolfo Becquer

Cendal flotante de leve bruma,
rizada cinta de blanca espuma,
rumor sonoro
de arpa de oro,
beso del aura, onda de luz:
eso eres tú.

Tú, sombra aérea, que cuantas veces
voy a tocarte te desvaneces
¡como la llama, como el sonido,
como la niebla, como el gemido
del lago azul!

En mar sin playas onda sonante,
en el vacío cometa errante,
largo lamento
del ronco viento,
ansia perpetua de algo mejor,
¡eso soy yo!

Yo, que a tus ojos, en mi agonía,
los ojos vuelvo de noche y día;
yo, que incansable corro y demente
¡tras una sombra, tras la hija ardiente
de una visión!

Publicado en on at 10:55 am Dejar un comentario

Aprendí

A los 5 años aprendí que a los pececitos dorados no les gustaba la gelatina.

A los 9 aprendí que mi profesora sólo me preguntaba cuando yo no sabía la respuesta.

A los 10 aprendí que era posible estar enamorado de cuatro chicas al mismo tiempo.

A los 12 aprendí que, si tenía problemas en la escuela, los tenía mayores todavía en casa.

A los 13 aprendí que, cuando mi cuarto quedaba del modo que yo quería, mi madre me mandaba a ordenarlo.

A los 15 aprendí que no debía descargar mis frustraciones en mi hermano menor, porque mi padre tenía frustraciones mayores y la mano más pesada.

A los 20 aprendí que los grandes problemas siempre empiezan pequeños.

A los 25 aprendí que nunca debía elogiar la comida de mi madre, cuando estaba comiendo algo preparado por mi mujer.

A los 28 aprendí que se puede hacer, en un instante, algo que te va a hacer doler la cabeza la vida entera.

A los 30 aprendí que cuando mi mujer y yo teníamos una noche sin chicos, pasábamos la mayor parte del tiempo hablando de ellos.

A los 33 aprendí que a las mujeres les gusta recibir flores, especialmente sin ningún motivo.

A los 34 aprendí que no se cometen muchos errores con la boca cerrada.

A los 38 aprendí que, siempre que estoy viajando, quisiera estar en casa; y siempre que estoy en casa me gustaría estar viajando.

A los 39 aprendí que puedes saber que tu esposa te ama, cuando sobran dos croquetas y elige la menor.

A los 42 aprendí que, si estás llevando una vida sin fracasos, no estás corriendo los suficientes riesgos.

A los 44 aprendí que puedes hacer a alguien disfrutar el día, con solo enviarle una pequeña postal.

A los 47 aprendí que niños y abuelos son aliados naturales.

A los 49 aprendí que, si cuidas bien de tus empleados, ellos cuidarán bien de tus clientes.

A los 52 aprendí que sólo llego tarde al trabajo cuando mi jefe llega temprano.

A los 55 aprendí que es absolutamente imposible irse de vacaciones sin engordar cinco kilos.

A los 60 aprendí que es razonable disfrutar del éxito, pero que no se debe confiar demasiado en él.

A los 63 aprendí que no puedo cambiar lo que pasó, pero puedo dejarlo atrás.

A los 65 aprendí que la mayoría de las cosas por las cuales me he preocupado nunca suceden.

A los 67 aprendí que si esperas a jubilarte para disfrutar de la vida, esperaste demasiado tiempo.

A los 71 aprendí que nunca se debe ir a la cama sin resolver una pelea.

A los 72 aprendí que, si las cosas van mal, yo no tengo porqué ir con ellas.

A los 75 aprendí que envejecer es importante.

A los 90 aprendí que te amé menos de lo que hubiera debido.

A los 92 aprendí que todavía me queda mucho que aprender.

Publicado en on Septiembre 19, 2008 at 10:41 am Dejar un comentario