“La rosa azul” de Juan Ramón Jiménez

 
¡Qué goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
Se me torna celeste la mano, me contagio de otra poesía
Y las rosas de olor, que pongo como ella las ponía, exaltan su color;
Y los bellos cojines, que pongo como ella los ponía, florecen sus jardines;
Y si pongo mi mano -como ella la ponía- en el negro piano,
surge como en un piano muy lejano, más honda la diaria melodía.
 
¡Qué goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
me inclino a los cristales del balcón, con un gesto de ella
y parece que el jardín no está solo, como ella,
y el suspiro y la estrella se funden en una romántica armonía.
 
¡Qué goce triste este de hacer las cosas como ella las hacía!
Dolorido y con flores, voy, como un héroe de poesía mía.
Por los desiertos corredores que despertaba ella con su blanco paso,
y mis pies son de raso -¡oh! Ausencia hueca y fría”-
y mis pisadas dejan resplandores.
Publicado en on Julio 30, 2008 at 10:09 am Dejar un comentario

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