¡Cuánto tiempo!. Se suelen decir dos amigos que no se han visto desde hace una eternidad. Pues esto mismo os quiero transmitir a vosotros que habéis seguido dándoos una vuelta por aquí a pesar de mi ausencia en estos meses. En verdad podría esgrimir variopintas escusas para justificar mi abandono del blog, no obstante, me he visto envuelto en unos meses de estudio bastante intenso -vacaciones de verano incluidas- en los que a duras penas pude tener tiempo para mí mismo.
Suelen decir que la vida es un péndulo que siempre está yendo y viniendo sin encontrar un punto fijo en el que pararse mas plantearos la siguiente cuestión: ¿qué magia tendría la vida sin esos cambios? Unos cambios que a veces nos desquician y a veces nos ponen a prueba en nuestro camino para autorrealizarnos. A veces las circunstancias de la vida nos hacen tomar un camino incómodo y, a veces, desconocido pero que, cuando salimos del túnel, siempre nos queda la alternativa de seguir con nuestros viejos proyectos.
Ahora sí, puedo gritar con fuerza… ¡Hogar Dulce Hogar!




