El gran amigo de la SGAE

 

¡Hola amigos! En esta entrada no voy a recurrir al ya conocido debate de los derechos de autor o de la legitimidad que tiene la SGAE, como institución privada, de imponer un tributo revolucionario. Si bien, he querido destacar el papel que está desempeñando de manera activa y desinteresada un abogado sevillano que se hace llamar David Castro. Este señor ha sido conocido por tener debates de televisión en los que participaban representantes de la SGAE -incluso el mismísimo Eduardo Bautista- y… la verdad sea dicha… de debates tenían bien poco… más bien son algo más cercano a una batalla campal. Dejando a un lado el componente valorativo, he querido poner este video pues considero que este video es una muy buena crítica a nuestro sistema judicial… y es que ¡claro está! un asesinato es mucho menos grave que dejarle un “cedé” a un amigo.

Publicado en on Marzo 10, 2009 at 10:10 pm Dejar un comentario

La conciencia de un pueblo

Hoy amigos, como bien sabréis, es día de elecciones en Galicia y País Vasco. Es una jornada de que tiene gran repercusión tanto a nivel autonómico como a nivel nacional, especialmente en el caso del País Vasco por la omnipresente cuestión del nacionalismo. Hace un rato ví los resultados de la participación en ambos comicios a las cinco de la tarde… en Galicia un 49,37% y en el País Vasco un 48,28%. Estas cifras me parecen especialmente ridículas por la baja participación que supone y por el tratamiento que se le da. Seré más explícito: en el diario electrónico “elpais.com” se habla de un incremento de 2, 67 puntos en las elecciones de Galicia con respecto a los comicios del año 2005. Una cosa parecida ocurre en el País Vasco en donde el aumento se ha quedado en unos irrisorios 0,19 puntos.

Vale que detrás de estos porcentajes hay gente que han decidido ejercer su derecho constitucional al sufragio y que en el pasado no lo hicieron, pero no nos olvidemos de una cosa, detrás de la mala imagen que puedan transmitir nuestros políticos, detrás del escepticismo latente en partes importantes del electorado, nos olvidamos de que en un sistema constitucional y parlamentario como es el nuestro que el voto es algo más que un simple derecho que queda recogido en la Carta Magna, es un deber moral con nuestra sociedad y con nosotros mismos, pues es el catalizador del instrumento más importante del que gozamos los ciudadanos: la soberanía.

Así pues me pregunto -y permitidme pues el coloquialismo- ¿dónde puñetas está ese jodido 50% que le da igual lo que ocurra en nuestro sistema político? Entiendo que hay cientos de causas por las que no podamos -o no queramos- ir a las urnas, pero, olvidamos que hay otros medios que pueden suplir esa nuestra ausencia en una cita tan marcada, el voto por correo puede ser una de esa opciones o bien, la más cómoda de todas cuantas se nos puedan presentar… no mover ni un dedo y dejar que todo pase.

Pues bien, unas elecciones, señores, no son una carrera de caballos en la que apostamos por nuestro candidato favorito, estamos votando a una fuerza política que nos va a representar en un órgano legislativo como es el Parlamento (bien sea el de nuestra Comunidad Autónoma o bien sean las Cortes) siendo nuestros representantes los que, a priori y teniendo en cuenta los intereses generales de los ciudadanos que les votaron, los que eligen a los integrantes de los aparatos ejecutivos, o sea, los gobernantes propiamente dichos. Por tanto, debemos concebir a una democracia no como, insisto, una carrera de caballos, sino como un lugar en el que convergen intereses de todo tipo y en donde, de forma pacífica se intenta alcanzar una vía que beneficie a todos, pero no seremos partícipes de esas decisiones si dejamos que sean otros quienes las tomen.

¿Y tú? ¿prefieres que tomen otros las decisiones por tí o quieres ser tú quien alce la voz con tal de ser escuchado?

Publicado en on Marzo 1, 2009 at 7:08 pm Dejar un comentario

Tienes el derecho, pero no el deber…

persona

Tienes derecho a enfadarte, pero no debes pisotear la dignidad de ninguna persona.

Tienes derecho a sentir celos del triunfo de los demás, pero no debes desearle mal a las demás personas.

Tienes derecho a caer, pero no debes quedarte tirado en el piso.

Tienes derecho a fracasar, pero no debes sentirte derrotado.

Tienes derecho a equivocarte, pero no debes sentir lástima de tí mismo.

Tienes derecho a regañar a tus hijos, pero no debes romper sus ilusiones de jóvenes emprendedores.

Tienes derecho a tener un mal día, pero no debes permitir jamás que se conviertan en costumbre.

Tienes derecho a tomar una mala decisión, pero no debes quedarte estacionado en ese momento pasado.

Tienes derecho a ser feliz, pero no debes olvidar ser agradecido.

Tienes derecho a pensar en el futuro, pero no debes olvidar jamás el presente.

Tienes derecho a buscar tu superación personal, pero no debes olvidar tus valores morales.

Tienes derecho a triunfar, pero no debe ser a costa de otros.

Tienes el derecho a inventar, pero no debes olvidar nunca a Dios.

Tienes el derecho a vivir en paz, pero no debes confundir ese derecho inalienable con ser mediocre ó conformista en la vida.

Tienes derecho a vivir en la opulencia, pero no debes olvidar nunca compartir con los menos afortunados en la vida.

Tienes derecho a desanimarte, pero no debes perder la esperanza.

Tienes derecho a la justicia, pero no debes confundirla con la venganza.

Tienes derechoa  violentarte, pero no debes dejar de ser cortés.

Tienes derecho a una mañana mejor, pero no debes nunca cimentarlo en un hoy fraudulento.

Tienes derecho a ser positivo, pero no debes ser arrogante con ninguna persona.

Tienes derecho a soñar y enseñar a otros a soñar con un mundo mejor y solidario, con los menesterosos.

Fuente: Leonismo argentino

En definitiva: “Mi libertad termina donde empieza la de los demás”.

Publicado en on Febrero 26, 2009 at 7:34 pm Dejar un comentario

“Me gustas cuando callas…” Pablo Neruda

me-gustas-cuando-callas

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.

Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Publicado en on Enero 13, 2009 at 10:53 pm Dejar un comentario

¿Cómo olvidar?

olvido

¿Cómo olvidar los días grises si son ellos los que me traen el brillo del sol?

¿Cómo olvidar las derrotas si son las que me proporcionan las victorias?

¿Cómo olvidar los errores sin son ellos los que me dan lecciones?

¿Cómo olvidar la soledad si fue ella quien me hizo entender mis amores y me trajo a mis amigos?

¿Cómo olvidar las tristezas si ellas hicieron que mi suerte cambiara?

¿Cómo olvidar los planes fracasados si el fracaso me puede enseñar a soñar?

¿Cómo olvidar a Dios si Él siempre me sostiene como un Padre?